Entre agosto de 2026 y enero de 2028 se suceden dos eclipses totales y dos anulares con recorridos por Europa, África y Sudamérica. Un mapa general permite identificar los países, pero para saber qué se verá hace falta localizar la ciudad: dentro de un mismo país, el fenómeno puede ser total, anular, parcial o quedar bajo el horizonte.
El eclipse total del 12 de agosto de 2026 tuvo una trayectoria por zonas de Groenlandia, Islandia, Rusia, España y Portugal. En España coincidió con las últimas horas de la tarde, lo que hizo especialmente importante disponer de un horizonte occidental despejado. La mayor parte de Latinoamérica quedó fuera de su zona de observación directa.
El 6 de febrero de 2027 habrá un eclipse anular. La Luna no cubrirá todo el disco del Sol y quedará visible un aro luminoso. La franja de anularidad pasará por partes de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil antes de continuar hacia África. Otras zonas de Sudamérica verán un eclipse parcial. La ubicación exacta determinará el tipo de eclipse y su duración.
El 2 de agosto de 2027 llegará la segunda totalidad. La sombra cruzará el sur de España, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Yemen y el extremo noreste de Somalia. El máximo ocurrirá en Egipto y alcanzará 6 minutos y 23 segundos, según las previsiones astronómicas. Aunque no será visible directamente desde América Latina, podrá seguirse mediante transmisiones desde las zonas de observación.
La secuencia se cerrará el 26 de enero de 2028 con otro eclipse anular. En España se verá poco antes de la puesta del Sol y la franja del anillo cruzará la península de suroeste a noreste. Junto con las totalidades de 2026 y 2027, formará la llamada tríada ibérica, una concentración poco habitual de grandes eclipses en un mismo territorio.
Para observar directamente las fases parciales o anulares se necesitan visores solares que cumplan ISO 12312-2 y estén en buen estado. Las gafas de sol comunes y los filtros improvisados no sirven. Hay que ponerse el visor antes de mirar al Sol y apartar la mirada antes de retirarlo; los niños necesitan supervisión.
No se debe mirar a través de cámaras, binoculares o telescopios sin filtro solar, ni siquiera llevando gafas de eclipse. Esos aparatos concentran la luz y requieren filtros adecuados, bien fijados delante de la óptica, con asesoramiento especializado. A simple vista, la única excepción para retirar el visor es la totalidad completa, dentro de su franja: se vuelve a colocar en cuanto reaparece luz solar. En eclipses parciales y anulares la protección es necesaria durante todo el fenómeno.
Además del mapa de visibilidad, conviene revisar la altura del Sol y el pronóstico de nubes. Cerca del ocaso, un edificio, un árbol o una montaña pueden ocultar el eclipse aunque la localidad esté dentro de la franja. Si no se dispone de un visor seguro, la proyección indirecta permite observar la imagen del Sol sobre una superficie, sin mirar hacia él ni a través del orificio del proyector.
