Un aparato que consume de forma constante 100 vatios durante cinco horas utiliza 500 vatios hora, es decir, 0,5 kilovatios hora. Los vatios expresan potencia; los vatios hora expresan energía. La diferencia también importa al hablar de renovables: indicar la potencia de una instalación no dice cuánta electricidad entregará durante un día o un año, porque su producción cambia con las condiciones de funcionamiento.
En un aerogenerador, el aire ejerce fuerzas sobre las palas y hace girar el rotor. Ese movimiento se transmite a un generador que produce electricidad. La instalación dispone además de controles para orientar sus componentes y regular la operación. Un molino tradicional podía utilizar directamente el movimiento para triturar grano. Ambos aprovechan el viento, pero el producto útil que entregan puede ser diferente.
Los módulos fotovoltaicos convierten luz en electricidad sin necesitar una turbina. Producen corriente continua, que suele transformarse en corriente alterna mediante un inversor para utilizarla en una red eléctrica. El panel es, por tanto, una parte del sistema. También hacen falta conexiones, protecciones y otros equipos según la instalación. La cantidad de luz recibida, las sombras y las características de los módulos influyen en la producción.
Una batería permite reservar parte de esa energía para otro momento. Su capacidad suele expresarse en unidades de energía, mientras la potencia de carga o descarga indica a qué ritmo puede recibirla o entregarla. Dos baterías con la misma capacidad no tienen por qué alimentar los mismos aparatos simultáneamente. Además, durante la carga y la descarga se producen pérdidas, por lo que no se recupera toda la energía que entró.
La eficiencia relaciona el resultado útil con la energía empleada. Una lámpara más eficiente puede proporcionar la misma iluminación con menor consumo eléctrico. Esto se refiere al uso de la energía y es una cuestión distinta de su origen: la electricidad puede proceder del viento, del agua o de otras fuentes. Mejorar un equipo y cambiar la forma de abastecerlo son decisiones diferentes que pueden combinarse.
Para comparar instalaciones renovables se necesitan datos de producción, mantenimiento y condiciones locales. El sol, el viento, el agua, la biomasa y el calor terrestre no están disponibles de la misma manera en todos los lugares. También cuentan la conexión a la red, los materiales necesarios y los efectos sobre el entorno. Un cálculo útil parte del servicio que se necesita —iluminación, calor o electricidad— y de cómo se atenderá cuando cambie la disponibilidad del recurso.