En el Parque Nacional Natural Tayrona, en Colombia, hay períodos de descanso acordados con los pueblos kogui, arhuaco, wiwa y kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta. Durante esos cierres se suspenden los servicios de ecoturismo y se realizan actividades ambientales, culturales y espirituales. El parque forma parte de su territorio ancestral. Su gestión incluye, por tanto, acuerdos sobre el uso y el significado del lugar. Una playa puede ser al mismo tiempo hábitat de especies, destino de visitantes y espacio importante para una comunidad.
Torres del Paine, en la Patagonia chilena, reúne mucho más que las cumbres que le dan nombre. Dentro del parque hay estepa, matorrales, bosques, lagos y glaciares. Esos ambientes ofrecen condiciones distintas para animales como guanacos, zorros y cóndores. El agua conecta sectores que un visitante puede percibir como paisajes separados: arroyos, ríos y lagos forman una red alimentada en parte por el hielo. Proteger el conjunto requiere atender a esas relaciones, además de conservar las vistas de las montañas desde los senderos más conocidos.
Las cataratas del Iguazú se encuentran junto a dos parques nacionales: Iguazú, en Argentina, e Iguaçu, en Brasil. La frontera política atraviesa un sistema natural compartido. La selva circundante es parte del bosque atlántico y alberga tapires, jaguares y numerosas aves. El agua pulverizada por los saltos mantiene un ambiente especialmente húmedo en sus cercanías. La conservación necesita coordinación entre ambos lados y atención al territorio que rodea las áreas protegidas. La tala o los cambios del río fuera de un límite administrativo también pueden afectar lo que ocurre dentro.
En la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, en Ayacucho, Perú, la protección de la vicuña se relaciona con el trabajo de comunidades locales. El chaccu reúne temporalmente a los animales para realizar un manejo controlado que puede incluir la esquila y su posterior liberación. La fibra ofrece un recurso económico ligado a mantener poblaciones silvestres. En este caso, conservar implica establecer condiciones para un aprovechamiento compatible con la protección de la especie. La existencia de esa actividad no autoriza cualquier captura: se realiza dentro de una organización y bajo supervisión especializada.