En Camboya, el río Tonle Sap cambia de dirección según la estación. Durante el periodo seco, lleva agua del lago del mismo nombre hacia el Mekong; en la época lluviosa, el aumento del nivel del Mekong invierte ese flujo. El lago recibe entonces agua y se expande. Este comportamiento muestra que un río no se entiende únicamente siguiendo una línea desde su nacimiento hasta su desembocadura.
El Mekong nace en la meseta tibetana y su recorrido conecta China, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam. A lo largo del camino recibe afluentes y atraviesa relieves muy distintos. En su tramo inferior se divide en brazos que forman un gran delta. Las variaciones estacionales del agua influyen en la pesca y los cultivos, por lo que conocer solo un caudal medio anual deja fuera parte del funcionamiento de la cuenca.
El Volga ofrece otro tipo de destino: desemboca en el mar Caspio, una masa de agua interior sin salida natural al océano. Es el río más largo de Europa y forma un delta en su tramo final. Su caso ayuda a distinguir el nombre de un lugar de su funcionamiento hidrológico. Aunque el Caspio se llame mar, pertenece a una cuenca cerrada; el agua que llega no continúa por un río hasta el océano.
El Congo cruza dos veces el ecuador y recoge agua de una extensa región de África central. Compararlo con un río de una zona árida exige considerar toda su cuenca, no solo la lluvia que cae junto al cauce principal. Los afluentes aportan agua de territorios distintos. Por eso el nivel observado en una ciudad puede responder a precipitaciones que ocurrieron días antes y lejos de ella.
En Sudamérica, el Paraná y el Uruguay desembocan en el Río de la Plata, un amplio estuario compartido por Argentina y Uruguay. Allí confluyen aportes continentales y la influencia del Atlántico. Un estuario y un delta describen aspectos diferentes de una desembocadura: el primero implica contacto entre aguas fluviales y marinas; el segundo destaca la acumulación de sedimentos. No todos los ríos construyen un delta de varios brazos.
Los mapas de ríos se completan con mediciones. El nivel indica la altura del agua en un punto, mientras el caudal expresa el volumen que pasa por unidad de tiempo. Ambos cambian con la forma del cauce, las lluvias, el deshielo y las obras hidráulicas. Comparar registros del mismo lugar a lo largo del tiempo permite reconocer crecidas y periodos de aguas bajas.