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Lluvias de estrellas 2026: fechas y cómo verlas desde América Latina

El segundo semestre de 2026 reúne varias lluvias de meteoros, con noches especialmente favorables para las Perseidas y las Gemínidas. La visibilidad cambia entre el norte y el sur de América Latina.

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Una lluvia de estrellas se disfruta mejor cuando la vista deja de perseguir un punto y aprende a esperar el cielo completo. No hace falta telescopio: los destellos aparecen en lugares distintos y duran apenas un instante. Durante la segunda mitad de 2026 habrá varias oportunidades, pero América Latina no verá todas con la misma intensidad. La latitud, la Luna, las nubes y la contaminación lumínica cambian el espectáculo de una ciudad a otra.

**Última actualización: 27 de julio de 2026.** Las fechas indican las ventanas de máxima actividad previstas. Las cifras por hora corresponden a cielos ideales y no son una promesa de lo que verá cada observador.

### De las Acuáridas a las Perseidas

Las Delta Acuáridas del Sur alcanzan su máximo alrededor del 30 de julio. Su radiante se eleva mejor al sur del ecuador, por lo que favorecen a países como Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. Pueden producir cerca de 25 meteoros por hora bajo condiciones perfectas, aunque la Luna brillante de 2026 ocultará buena parte de los trazos más débiles. Esa misma noche estarán activas las Alfa Capricórnidas, menos numerosas pero capaces de sumar algunos destellos lentos.

Las Perseidas llegarán a su máximo entre el 12 y el 13 de agosto. El calendario técnico sitúa el pico el día 13 y calcula hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales. La Luna nueva dejará un cielo especialmente favorable. México, el Caribe y las zonas más septentrionales tendrán mejor perspectiva; desde el hemisferio sur el radiante de Perseo aparece bajo y poco antes del amanecer, de modo que la ventana será más corta y la cantidad visible, menor.

### El camino hacia diciembre

Las Oriónidas estarán activas durante buena parte de octubre y alcanzarán su mejor tramo entre las madrugadas del 21 al 23. Nacen del polvo dejado por el cometa Halley y pueden verse desde ambos hemisferios, con una tasa ideal cercana a 20 meteoros por hora. En noviembre, las Táuridas ofrecerán una actividad modesta pero prolongada, y las Leónidas tendrán su máximo alrededor del 17 y 18, con una Luna que no debería arruinar la observación.

El cierre grande llegará con las Gemínidas entre el 13 y el 14 de diciembre. Su máximo amplio puede sostener tasas ideales de 100 a 120 meteoros por hora y también coincidirá con noches libres de luz lunar intensa. Son una de las mejores oportunidades del año para buena parte de América Latina porque el radiante gana altura en los dos hemisferios, aunque su recorrido será más breve cuanto más al sur se encuentre el observador.

Las Úrsidas, alrededor del 21 y 22 de diciembre, despedirán el calendario. Son más débiles, favorecen al hemisferio norte y en 2026 competirán con una Luna brillante, por lo que quedan como una opción secundaria frente a las Gemínidas.

### Cómo mirar sin perder la noche

El mejor lugar es un espacio seguro, abierto y alejado de luces urbanas. Los ojos necesitan entre 20 y 30 minutos para adaptarse; revisar constantemente la pantalla del teléfono reinicia ese proceso. Conviene recostarse y abarcar una zona amplia del cielo, no fijar la mirada exactamente en la constelación que da nombre a la lluvia. Tampoco se requieren binoculares: reducen el campo visual y hacen más difícil encontrar trazos rápidos.

La mayoría de las lluvias mejora después de la medianoche y antes del amanecer, cuando su punto de origen sube y la Tierra encuentra más partículas de frente. El pronóstico de nubes debe revisarse cerca de cada fecha y la tasa anunciada debe leerse como un techo científico. Esta guía se actualizará con las ventanas locales más favorables, manteniendo separada la observación de meteoros de la guía ya existente sobre eclipses solares.

Fuentes consultadas