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Colombia se queda sin gol y el Mundial entra en pausa con el cuadro completo

Colombia quedó eliminada del Mundial 2026 tras caer 4-3 por penales ante Suiza en Vancouver, en una noche sin goles que completó los cuartos de final y dejó a Argentina como próximo rival de los suizos.

Ilustración editorial de un balón en el punto penal tras la eliminación de Colombia ante Suiza en el Mundial 2026

Colombia se fue del Mundial en una de esas noches que duelen más por lo que dejaron cerca que por lo que mostraron lejos. En Vancouver, ante una mayoría amarilla que convirtió BC Place en una sucursal emocional de Barranquilla, la selección de Néstor Lorenzo empató 0-0 con Suiza durante 120 minutos y cayó 4-3 en los penales. Davinson Sánchez estrelló su remate en el travesaño, Cucho Hernández se encontró con Gregor Kobel y Rubén Vargas convirtió el disparo que mandó a los suizos a cuartos de final por primera vez desde 1954.

El partido tuvo poco brillo y mucha tensión. Colombia empujó, encontró momentos de dominio, hizo entrar a Juan Fernando Quintero para buscar una llave más fina y terminó merodeando el área suiza con más ansiedad que precisión. Hubo una ocasión clara de Jaminton Campaz en el tiempo extra, un cabezazo de Jhon Lucumí contra el larguero y varias llegadas que se apagaron por un pase largo, un control incómodo o una definición apurada. La sensación final fue cruel: Colombia no fue arrasada, pero tampoco logró convertir su energía en el gol que necesitaba.

Suiza jugó el partido que le convenía. Lo enfrió, lo llevó a los detalles y terminó confiando en Kobel, un arquero que apareció cuando la noche ya no admitía correcciones. El equipo de Murat Yakin no necesitó dominar la escena para salir con vida. Le bastó sostener el orden, resistir el tramo de mayor empuje colombiano y llegar entero a una tanda donde cada paso hacia el punto penal parecía cargar años de frustración.

El golpe cierra una campaña colombiana con sabor incómodo. Había argumentos para ilusionarse: una generación con talento, una hinchada enorme en Norteamérica y un cuadro que, al menos desde la previa, parecía abrir espacio para volver a instalarse entre las mejores selecciones del torneo. Pero el fútbol de eliminación directa no premia el ambiente ni la intención. Premia la pegada, la calma y la capacidad de resolver cuando el partido se vuelve angosto.

Para el público latinoamericano, la caída deja al Mundial con menos color regional justo cuando el calendario respira. Este miércoles 8 de julio no hay partidos, un descanso extraño después de semanas de rutina diaria, y el torneo se prepara para unos cuartos ya definidos: Francia contra Marruecos, España contra Bélgica, Noruega contra Inglaterra y Argentina contra Suiza. En ese mapa, la defensa del título de Argentina queda como el foco emocional más fuerte para buena parte de la región.

La historia de Colombia no se derrumba por un penal fallado, pero sí queda marcada por una pregunta que persigue a las selecciones con talento: cómo convertir buenos tramos en noches grandes. James Rodríguez salió ovacionado, Quintero cambió el pulso, la hinchada sostuvo la escena y Lorenzo defendió a sus jugadores. Aun así, el marcador no se movió. A veces el Mundial se decide así, no en una jugada memorable, sino en esa sensación seca de haber hecho casi todo menos lo irreversible.

Suiza seguirá hacia Kansas City con la ligereza del que acaba de romper una puerta histórica. Colombia vuelve a casa con una herida conocida: la de una selección que compitió, tuvo al estadio de su lado y aun así se quedó sin el último gesto. El descanso del Mundial llega con silencio en la cancha, pero con mucho ruido en la memoria colombiana.

Fuentes consultadas