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Puzzles temáticos / Crucigrama

Crucigrama: La cadena alimentaria

Una hoja comida por una oruga permite seguir la transferencia de materia y energía y entender por qué una cadena forma parte de una red.

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Tema
La cadena alimentaria
Dificultad
Media
Publicado
7 de julio de 2026
Tablero
12x10
Contenido
10 pistas

Sobre este puzzle

Para entrar en tema

Una oruga come una hoja y un ave insectívora captura después a la oruga. Esa secuencia permite representar una cadena alimentaria: la materia del alimento y parte de su energía pasan de un organismo a otro. La planta había utilizado energía de la luz para fabricar sustancias orgánicas mediante la fotosíntesis. No creó energía de la nada; transformó una forma de energía en otra que los consumidores pueden aprovechar al alimentarse.

La transferencia nunca es completa. La oruga utiliza parte de lo que obtiene para mantenerse viva, moverse y crecer; también expulsa materiales que no ha asimilado. En los procesos metabólicos se libera calor. Por ello, el ave no recibe toda la energía que originalmente llegó a la planta. Una cadena describe ese recorrido de forma simplificada, pero no significa que cada individuo termine necesariamente en el estómago del siguiente consumidor.

Una hoja puede caer sin que nadie la coma, y entonces comienza otro recorrido. Hongos y bacterias descomponen restos orgánicos y aprovechan los compuestos resultantes. En el suelo también hay animales que fragmentan o ingieren restos, además de depredadores que se alimentan de otros habitantes diminutos. La descomposición ocurre con materiales procedentes de distintos niveles de la red, no únicamente con lo que deja el último depredador. Los nutrientes pueden volver a estar disponibles para las plantas.

Para pasar de una cadena a una red hay que añadir las otras relaciones de alimentación. Un ave puede capturar diversas especies de insectos; una misma oruga puede tener varios depredadores. El conjunto cambia con la estación, la edad de los organismos y los alimentos disponibles. Dibujar conexiones posibles es un primer paso. Comprobar cuáles ocurren y con qué frecuencia requiere observaciones, análisis de dieta u otros datos del lugar estudiado. Ver a un pájaro posado en una rama no demuestra qué ha comido. Una anotación útil distingue el animal observado, el alimento identificado y las dudas: si el pico oculta la presa, esa incertidumbre debe quedar en el registro.

También conviene distinguir qué se cuenta. Un árbol puede alimentar a muchos insectos: habrá más consumidores que productores, pero cada individuo representa una cantidad de tejido muy distinta. Por eso contar organismos, medir su biomasa y calcular la energía transferida son formas diferentes de describir una comunidad.